Somos las mujeres

Nuestras abuelas, nuestras madres, incluso nuestras hermanas mayores, han tenido que soportar el insoportable poder machista. Han tenido que aguantar estoicamente que las acciones machistas quedaran impunes.

Pero algo está cambiando. Hace poco conocíamos la condena a prisión para Harvey Weinstein, el depredador sexual de la industria del cine. No hace tanto, era inimaginable que un sujeto así llegara a ser condenado. Es cierto, fue Hollywood que acabó de provocar que se encendiera la mecha, y el movimiento #MeToo fue el detonante perfecto para que millones de mujeres de todo el mundo saliéramos a la calle.

Aun así, la lucha de las mujeres viene de lejos y llegará más lejos encara. Las mujeres salimos a la calle cada 8 de marzo para reivindicar que queremos los mismos derechos y los mismos deberes. Que estamos hartas de la brecha salarial. Que los trabajos de casa y el cuidado de los pequeños y nuestra gente mayor son cosa de todos y todas. Que hay que feminizar la sociedad de verdad. No es posible construir un mundo más justo y más sostenible si no ponemos como prioridad el bienestar de las personas y el cuidado del planeta.

En Castelldefels, los años de políticas progresistas nos han hecho ser una ciudad con muchas herramientas para hacer frente al machismo con el empoderamiento de las mujeres. Tenemos el Espacio Montserrat Roig, el lugar de las mujeres de Castelldefels, donde pueden encontrar la ayuda que necesitan en varias situaciones vitales complejas para nosotras. Una de ellas, la más flagrante, es la violencia machista, una asignatura pendiente del mundo donde vivimos y de las sociedades que se supone que queremos construir.

A lo largo de la historia, las mujeres hemos sido un gran motor de transformación. Es importante que no olvidemos las mujeres del mundo que viven bajo una opresión machista más dura que la que suframos las mujeres de aquí. Todavía somos víctimas de lapidaciones, de mutilaciones y de matrimonios forzosos. Nuestras abuelas, nuestras madres, incluso nuestras hermanas mayores, abrieron un camino que nosotras tenemos que continuar andando y no abandonarlo en ningún caso porque, sin nosotras, no hay futuro. Somos las que fueron. Somos las que somos. Somos las que serán.