Del bloqueo a la esperanza

No cada día tienes la suerte de vivir en primera persona un día histórico. El pasado 8 de enero fui testigo directo de cómo el Congreso daba luz verde al primer gobierno de coalición de la historia reciente de España. Por fin poníamos punto final a meses y meses de bloqueo político y veíamos que era posible lo que hacía tiempo que repetíamos: que existe una mayoría favorable a un gobierno progresista que trabaje al servicio de la gente común.

Aunque no lo parezca, ahora empieza el trabajo más difícil. Ahora toca trabajar cada día desde el gobierno para demostrar que se pueden poner en el centro de la política las necesidades reales de la gente. Hará falta escuchar las propuestas y críticas de la calle, negociar, ceder y sacar adelante proyectos que beneficien a la mayoría. Y es que cada mes gobernando será un mes ganado a la intolerancia y al retroceso.

Mientras en todo el mundo crece el totalitarismo y los discursos del miedo, aquí la ciudadanía nos ha dado la oportunidad de hacer frente a los retos económicos y sociales de la globalización desde una perspectiva solidaria, feminista y justa con los más vulnerables. No la desaprovechemos. Porque la mejor manera de frenar las consignas racistas es reforzando nuestro estado de bienestar y el mejor mecanismo para combatir los negacionistas del cambio climático y la violencia machista es haciendo políticas valientes y con resultados cuantificables.

En Castelldefels estamos de enhorabuena. Los gobiernos de coalición y los aires de cambio que llegaron a nuestro ayuntamiento hace más de cuatro años se extienden por todas partes. Finalmente tenemos unos interlocutores en el Estado que se toman seriamente el municipalismo y los problemas que arrastramos las ciudades. Este gobierno de coalición será clave para desencallar cuestiones que afectan y mucho a nuestros vecinos y vecinas. Hablo de temas como la regulación de los alquileres, la mejora de nuestras estaciones
ferroviarias, la lucha contra la ludopatía –sobre todo entre los más jóvenes–, el papel de la universidad en nuestro territorio o la inclusión del dentista a la sanidad pública. Ya hemos recuperado la ilusión y la esperanza, ahora toca empezar a recuperar nuestros derechos.