La escuela presencial tiene que ser una prioridad

A pocos días para que empiece el curso escolar, todavía no conocemos cómo el Ayuntamiento de Castelldefels garantizará el buen funcionamiento de las cases d’infants y de los centros educativos de la ciudad. El gobierno en minoría puede tomar nota del trabajo que están haciendo Barcelona o El Prat, que llevan tiempo trabajando los planes para la vuelta a las escuelas de la mano de la comunidad educativa, para que familias y criaturas puedan disfrutar y tener garantizado el curso con la nueva normalidad. Han trabajado medidas como la desinfección de todos los centros educativos y han garantizado la distancia de seguridad en los accesos a las escuelas, señalizando mejor los entornos de los centros y adecuando las aceras cuando haga falta. También se ha puesto a disposición de las escuelas que lo necesiten bibliotecas, centros cívicos, parques y plazas para que los niños y niñas tengan más espacio donde estudiar y también donde jugar en la hora del patio. Tienen a disposición material informático para garantizar el seguimiento de las clases en caso de confinamiento. Y lo más importante, han incrementado el personal educativo con el fin de rebajar las ratios en las escoles bressol y han ofrecido personal municipal para gestionar mejor las entradas y salidas de todos los centros educativos. Mientras, en Castelldefels, a falta de dos semanas para que comience el curso escolar, nada de nada.

Tampoco la Generalitat ha hecho los deberes y empezará el curso con algunas asignaturas pendientes: seguimos sin un plan de lucha contra la brecha digital, ni de acompañamiento a la escolaridad, y tampoco se están destinando los más de 360 millones de euros que se han recibido por parte del Estado para adaptar las escuelas a la nueva realidad, como por ejemplo, para reducir las ratios de todos los cursos, demanda histórica de la comunidad educativa, que en este contexto cobra mucha más relevancia. El personal docente contratado es insuficiente y, aunque se dejarán la piel para sacar el curso adelante, su vocación tiene un límite y no pueden estar siempre sacando las castañas del fuego a una consellería incompetente.

La escuela tiene que ser presencial porque es la única manera de garantizar el derecho a la educación de todos los niños y niñas (también de los que no tienen acceso a un portátil o una buena conexión a internet) y porque sin escuelas no hay igualdad de oportunidades, ni tampoco conciliación. Las familias y la gente de la calle lo tienen claro, ahora toca que las administraciones actúen en consecuencia.

Una nueva época, en muchos sentidos

Volvemos a encontrarnos y después de 5 meses sin que salga El Castell son muchas las cosas que han cambiado. Una pandemia ha trastocado nuestras vidas. Hemos tenido que despedir familiares y amistades, y a menudo lo hemos tenido que hacer sin los abrazos de nuestros seres queridos. Hemos aprendido de nuestra fragilidad, pero también de nuestra fortaleza para salir adelante.

Hemos maldecido los gobiernos de los recortes y hemos aplaudido a tantos héroes y heroínas que trabajan en primera línea, no siempre en condiciones dignas. Hemos aprendido a trabajar desde casa o con mascarilla, pero también hemos sufrido las dificultades de la conciliación. Y ahora, estamos sufriendo las graves consecuencias económicas de todo, en forma de despidos, reducciones de jornada o comercios que tienen que bajar la persiana. 

Y en medio de estas vicisitudes, en Castelldefels no todo el mundo ha estado a la altura. En momentos de unir esfuerzos y hacer realidad aquello que tanto repetimos de la importancia del diálogo y el acuerdo, la alcaldesa ha decidido que no hacía falta. Maria Miranda optó para romper el gobierno que la había hecho alcaldesa y echar del gobierno a Movem En Comú Podem. Dos meses después, cuando vemos que los contagios continúan y el gobierno no impulsa una sola medida para proteger a los vecinos y vecinas, nadie nos negará que ahora más que nunca hace falta un gobierno estable y con mayoría. Desgraciadamente, la actitud autoritaria de Miranda la empujó a romper un acuerdo en el peor momento, optando por un gobierno en minoría formado por el PSC, ERC y Juntos.

Un gobierno que no gobierna y tiene la ciudad paralizada. La alcaldesa se limita a hacer visitas a los comercios para hacerse la foto, pero en estos dos meses no ha sido capaz de llevar ni un solo proyecto a los plenos municipales. Mientras tanto, los compañeros y compañeras de Movem En Comú Podem seguiremos haciendo una oposición responsable y propositiva, pero también impugnando todas aquellas actuaciones que no consideramos adecuadas.

Defenderemos desde la calle y el Ayuntamiento el Castelldefels para todo el mundo que hemos sido construyendo estos 5 años desde el gobierno. Un Castelldefels que luche para garantizar el derecho a la vivienda, construyendo los pisos sociales en los que estábamos trabajando. Un Castelldefels más verde y que cuide nuestros espacios naturales como la playa o la Olla del Rei, haciendo realidad la hoja de ruta que habíamos diseñado de la mano de las plataformas ecologistas. Un Castelldefels que luche contra el paro con una perspectiva innovadora, con proyectos como el que trabajábamos en el ámbito del Parque Mediterráneo de la Tecnología. Y una ciudad con una buena calidad de vida, donde pronto cristalicen proyectos como el 3r centro de salud, la urbanización de Bellamar, los equipamientos del eje histórico o las obras de la avinguda dels Banys o la nueva C-245. Una ciudad, en definitiva, donde todo el mundo pueda ser feliz y donde no se deje nadie atrás.

¿Por qué se ha roto el acuerdo de gobierno?

El pasado 8 de junio, la alcaldesa de Castelldefels, Maria Miranda, nos retiraba las responsabilidades de gobierno a los regidores de Movem En Comú Podem, materializando así su decisión de romper el acuerdo de gobierno que habíamos firmado hace un año. El motivo de esta ruptura, como habéis podido leer en las redes y a la prensa, es la decisión de la alcaldesa de retirarnos las competencias de Vivienda, Servicios Sociales y Comercio y repartirlas entre el PSC, ERC y JxCat de forma absolutamente unilateral. Una decisión que no compartimos en el fondo pero sobre todo en las formas, puesto que en vez de utilizar el diálogo y la negociación se optó por una forma de hacer política basada en la imposición y el autoritarismo, como ya venía practicando durante el último año.

Sois muchas las personas que estas semanas, en persona o en las redes, me habéis preguntado por esta situación. ¿Cómo puede ser que se rompa un pacto solo un año después de haberlo firmado? ¿Cómo es que la alcaldesa opta por un gobierno en minoría en un momento tan delicado? La respuesta, tan sencilla como dura, es la siguiente: Maria Miranda firmó hace un año un acuerdo de gobierno que no se creía y con el cual no estaba conforme y, una vez investida alcaldesa, se ha visto con la fuerza suficiente para romperlo.

Conviene recordar que después de las elecciones municipales si ninguna fuerza ha conseguido mayoría absoluta, los partidos tienen que sentarse a negociar quién será el alcalde, cuáles serán los socios de gobierno y qué carteras llevará cada formación. Si no hay acuerdo, gobierna la lista más votada, que en Castelldefels tristemente fue el PP. Es por eso que durante las negociaciones de junio del 2019, el PSC sentó a negociar con Movem En Comú Podem y ERC y, fruto de aquellos acuerdos, nuestra organización asumió responsabilidades tan importantes como Urbanismo y Obras, Deportes, Vivienda o Servicios Sociales.

Una vez Maria Miranda fue investida alcaldesa gracias a este pacto de gobierno, la alcaldesa ya no tenía la necesidad de llegar además acuerdos con nosotros, ni siquiera de cumplir lo que habíamos firmado, tal y como ha pasado. Porque sabía que la única forma de reprobarla por sus incumplimientos sería que nosotros diéramos la alcaldía al PP, cosa que sabe que por principios no haremos. Ahora que la alcaldesa ha roto el acuerdo de gobierno, ya puede hacer lo que antes este le impedía: que su partido gestionara las áreas que más le interesaban y, de paso, gobernar sin una formación exigente y nítidamente de izquierdas como la nuestra.

Todo ello es, sin duda, una mala noticia para las izquierdas, y por supuesto que tenemos que hacer autocrítica y tomar nota. Aunque nos hubiera gustado continuar transformando Castelldefels desde dentro del gobierno, también es cierto que nuestra ciudad gana una fuerza a la oposición que fiscalizará el gobierno de Maria Miranda. A partir de ahora, seremos la voz sin complejos de los que defienden que la salida a esta pandemia no puede dejar nadie atrás, y de los que no quieren volver a una “normalidad” llena de precariedad, contaminación y discriminación. Ahora somos más útiles para construir el nuevo Castelldefels que deseamos: un Castelldefels para tod@s.

Un cambio de época

Estamos viviendo una situación excepcional. La pandemia ha desencadenado una crisis sanitaria, social y económica que nos ha obligado a tomar medidas excepcionales. Los ayuntamientos, como administración más próxima a la ciudadanía, hemos sido una pieza clave para garantizar el confinamiento, conseguir que todo el mundo tenga sus necesidades más básicas cubiertas y canalizar la avalancha de solidaridad que hemos vivido.

Algunos auguran una época de cambios para adaptarnos a una nueva normalidad. A mí me gusta afirmar que estamos en un Cambio de Época. Me niego a aceptar la realidad anterior como una realidad a restaurar. Porque una sociedad donde hay precariedad, las desigualdades crecen y la emergencia climática se agrava no puede ser normal. Ahora tenemos una oportunidad para repensar y reconstruir nuestra sociedad.

Cada día sentimos el sufrimiento de los trabajadores y las trabajadoras a la espera de cobrar los ERTEs, de las dificultades que pasan nuestros comerciantes, restauradores o autónomos y hemos visto como las listas de atención de los servicios sociales se han disparado. Ante esto, ahora es el momento de una reconstrucción económica, social y sostenible. Hay que fortalecer el tejido económico y social de la ciudad, reforzar nuestros sistemas de salud y de curas, avanzar hacia la transformación digital de la economía y políticas valientes para afrontar la emergencia climática –aprovechando las alianzas con la UPC y los centros de investigación. Y todo ello, sin olvidar la conciliación y el papel de los niños, de la juventud y de nuestra gente mayor. Hay que repensar la ciudad, y esto implica también pacificar los espacios públicos y ganar espacio peatonal y para la bicicleta.

Tenemos que plantear un nuevo comienzo para Castelldefels y hacerlo mediante el diálogo, el consenso, el acuerdo y el compromiso de todo el mundo. Unas herramientas imprescindibles para el cambio, que como seguro que habéis sabido, no se han tenido en cuenta para preservar el acuerdo de gobierno en nuestro Ayuntamiento, provocando la salida de Movem En Comú Podem del gobierno después de que la alcaldesa decidiera romper el acuerdo de gobierno de forma unilateral.

Esto marca también un cambio de época para nosotros, sin aferrarnos a nuestras sillas, pero sin olvidar quién somos y por qué estamos aquí. Con la responsabilidad de saber encontrar el espacio desde donde poder ser más útiles para la ciudadanía en cada momento. Por eso continuaremos trabajando en nuestras prioridades, y las de 4.330 vecinos y vecinas que confiaron en nosotros. ¡Seguimos!

Somos las mujeres

Nuestras abuelas, nuestras madres, incluso nuestras hermanas mayores, han tenido que soportar el insoportable poder machista. Han tenido que aguantar estoicamente que las acciones machistas quedaran impunes.

Pero algo está cambiando. Hace poco conocíamos la condena a prisión para Harvey Weinstein, el depredador sexual de la industria del cine. No hace tanto, era inimaginable que un sujeto así llegara a ser condenado. Es cierto, fue Hollywood que acabó de provocar que se encendiera la mecha, y el movimiento #MeToo fue el detonante perfecto para que millones de mujeres de todo el mundo saliéramos a la calle.

Aun así, la lucha de las mujeres viene de lejos y llegará más lejos encara. Las mujeres salimos a la calle cada 8 de marzo para reivindicar que queremos los mismos derechos y los mismos deberes. Que estamos hartas de la brecha salarial. Que los trabajos de casa y el cuidado de los pequeños y nuestra gente mayor son cosa de todos y todas. Que hay que feminizar la sociedad de verdad. No es posible construir un mundo más justo y más sostenible si no ponemos como prioridad el bienestar de las personas y el cuidado del planeta.

En Castelldefels, los años de políticas progresistas nos han hecho ser una ciudad con muchas herramientas para hacer frente al machismo con el empoderamiento de las mujeres. Tenemos el Espacio Montserrat Roig, el lugar de las mujeres de Castelldefels, donde pueden encontrar la ayuda que necesitan en varias situaciones vitales complejas para nosotras. Una de ellas, la más flagrante, es la violencia machista, una asignatura pendiente del mundo donde vivimos y de las sociedades que se supone que queremos construir.

A lo largo de la historia, las mujeres hemos sido un gran motor de transformación. Es importante que no olvidemos las mujeres del mundo que viven bajo una opresión machista más dura que la que suframos las mujeres de aquí. Todavía somos víctimas de lapidaciones, de mutilaciones y de matrimonios forzosos. Nuestras abuelas, nuestras madres, incluso nuestras hermanas mayores, abrieron un camino que nosotras tenemos que continuar andando y no abandonarlo en ningún caso porque, sin nosotras, no hay futuro. Somos las que fueron. Somos las que somos. Somos las que serán.

¿Cuál es la hoja de ruta para la Olla del Rei?

Por si todavía queda alguien que no lo sepa, la Olla del Rei es la zona húmeda más importante que tenemos en Castelldefels. Una pequeña joya ambiental situada en el entorno de la UPC formada por estanques, bosques de ribera y una importante ornitofauna. Un tesoro natural que empezamos a valorar cuando la ciudadanía, a través de la Plataforma Salvamos la Olla del Rei, se organizó para protegerla de futuras edificaciones. Esta lucha de momento está ganada, pero son muchos los retos que todavía tiene la Olla del Rei. El domingo 2 de febrero hablamos de la hoja de ruta que Plataforma y Ayuntamiento hemos trabajado los últimos meses. Lo hicimos en una paseada que organizamos conjuntamente y me gustaría dejarlas aquí escritas para los que no pudisteis asistir.

En primer lugar, es urgente garantizar que en los espacios de gran valor ambiental de la Olla del Rei no se pueda edificar. Ahora mismo, hay una moratoria que prohíbe hacerlo, y ahora estamos trabajando en una revisión del planeamiento a largo plazo. Se trata de proteger los espacios naturales de más valor y a la vez trasladar la edificabilidad a otras zonas para permitir que se puedan construir edificios de investigación científica, que creo que todos queremos para nuestra ciudad.

Después, tenemos que conseguir mejorar el estado del agua, que ahora mismo es deplorable. En este sentido, toca seguir presionando a la Agencia Catalana del Agua de la Generalitat para que se comprometa a construir una bomba de evacuación de aguas. Una inversión considerable pero que no puede esperar mucho más tiempo. Esta bomba permitirá evacuar las aguas cuando la corredera esté llena evitando más desbordamientos en la Olla. Creo, por suerte, que jornadas como la del domingo ayudan a poner la Olla del Rei en el mapa y a hacer más evidente la necesidad de esta inversión.

De este modo, también pararemos los vertidos de lo que la Plataforma llama el ‘tubo de la vergüenza’. Pero para conseguir esto, también necesitamos hacer efectivo el compromiso del Área Metropolitana de Barcelona, que ha aprobado una partida de 2,8 millones de euros para el colector de la estación de bombeo de residuales hacia la estación depuradora, que también requiere de una reparación después de las inundaciones de Gloria. Esperamos que una vez se ejecute no volvamos a ver episodios como el de la rotura de cañerías que hemos vivido este verano, que ensuciaba nuestras playas.

Estos días hemos visto muchos peces muertos en la Olla. El motivo, como ya sabemos, es la eutrofización y el mal estado del agua. El Ayuntamiento está retirándolos para que no empeoren más las aguas. Y por suerte hemos podido salvar un conjunto de anguilas, que llegaron a la Olla y que ahora las hemos podido devolver a su habitat natural.

También hay que dignificar todo el espacio de la Olla del Rei. Esto pasa, como hemos visto estos días, por retirar los residuos que había. Y es que al final una parte de la Olla se había convertido en un vertedero donde había escombros. Después de mucho trabajo por parte de la UPC y el Ayuntamiento, hemos conseguido que la Generalitat retire estos residuos, y ahora habrá que recuperar este espacio, que habrá quedado bastante devastado.

Otro tema vital es la coordinación entre adminsitracions. Creo que la mayoría de gente no sabe a quién pertenece los terrenos de la Olla del Rei y es normal, porque es uno entramado complejo. Los terrenos son del Incasol (Generalitat), pero están cedidos al Departament d’Universitats y es la UPC quién los gestiona, a través del PMT. Creemos que hay que superar este lío de propietarios y que haya una única voz que lidere la lucha por la Olla del Rei. Ahora lo que estamos trabajando con la UPC es un convenio para ver qué puede hacer cada uno, pero tendríamos que ir un paso más allá y crear un ente gestor donde todos aportemos recursos, experiencia y herramientas para que al final haya un solo liderazgo y una sola voz que esté autorizada a tomar decisiones. Porque si no parecerá que nos continuamos pasando la pelota de unos a otros, y esto solo genera impotencia (también a los políticos, os lo aseguro).

Por último, el día que consigamos proteger la Olla del Rei de posibles edificaciones, garantizar que el agua esté en buen estado y hayamos trabajado para limitar las especies invasoras, nos quedará una gran tarea pendiente. Y quizás la más ilusionante. Nos tocará dar a conocer la Olla del Rei entre la ciudadanía, dinamizarla y aprovecharla al máximo. Un trabajo que tendremos que hacer de la mano de las escuelas de Castelldefels, que son todas escuelas verdes, y de los ciudadanos y ciudadanas concienciados que estáis leyendo estas líneas.

Ahora, nueva década

El 2019 será recordado como el año en el que cerramos una etapa convulsa, marcada por el bloqueo y la parálisis institucional, y saludábamos una nueva década. Una nueva etapa marcada por la necesidad de llegar a acuerdos para poner las instituciones al servicio de la ciudadanía, garantizar la justicia social y dar respuesta a la emergencia climática. Porque solo así, con políticas valientes y solidarias, frenaremos a la extrema derecha.

En la primavera, el municipalismo transformador volvía a dejar huella en los municipios del Baix Llobregat. Una nueva oportunidad para hacer de nuestros barrios espacios para vivir y convivir, cuidando nuestro territorio y trabajando desde la proximidad, con la ciudadanía como protagonista y la lucha contra las discriminaciones como bandera.

Con la premisa que las ideas no viven sin organización, consolidamos el proyecto político de Catalunya En Comú, con ‘comunes’ implantados por todo el territorio y un proyecto maduro, encabezado por Ada Colau, Jéssica Albiach y por mí misma. Un proyecto que continúa haciendo camino, y que cada vez cuenta con más instituciones aliadas.

La repetición electoral en España ha hecho posible lo que repetíamos desde hace tiempo: que un gobierno de coalición de izquierdas era posible. El gobierno del PSOE y Unidas Podemos se ha estrenado con un programa progresista ambicioso y dando los primeros pasos para la recuperación de derechos, como la subida del salario mínimo a 950€, la revalorización de las pensiones o una batería de medidas valientes para hacer frente a la emergencia climática.

Desde los comunes nos reafirmamos en que ha llegado el tiempo de las soluciones y ahora, también en Catalunya. Ahora toca dar un paso adelante con la aprobación de unos presupuestos catalanes más sociales que pongan punto y final a una década de recortes, y una reforma fiscal que hará pagar más a quién más tiene y a quien más contamina.

Hemos demostrado que somos útiles en los municipios, en Catalunya y en el Estado. Ahora que sabemos que el 2020 se celebrarán elecciones catalanas, tenemos la oportunidad de convertirnos en una fuerza clave para superar la parálisis y que estos aires de cambio lleguen también a la Generalitat. Ahora, nueva década. ¡Ahora, Catalunya!

Las mujeres de Vista Alegre

Prólogo del libro ‘Memorias de las mujeres de Vista Alegre’, un proyecto del Pla de Barris de Vista Alegre

Envuelto entre Agustina de Aragón y Ramon y Cajal, recorriendo por sus arterias la Mezquita de Córdoba, la Giralda o la increíble Alhambra, a ritmo de Manuel de Falla y con versos de Cervantes, todo nos señala que estamos en nuestra pequeña Andalucía, tal y como indican sus propias calles. Es el barrio de Vista Alegre.

En este barrio han germinado muchas historias, de aquellas que ayudan a definir el ADN de nuestra ciudad y de sus barrios. Historias que protagonizan mujeres valientes como las de este libro. Historias que nos hablan de la ciudad de acogida que somos y que siempre hemos sido, una ciudad que alberga con orgullo más de 111 nacionalidades, infinidad de idiomas y todavía más acentos, que aún se oyen por nuestras calles. Y a través de esos sonidos hemos podido escuchar, y vosotros ahora podéis leer, cómo hemos avanzado hacia la ciudad que hoy somos. 

Los avances y la transformación que ha vivido el barrio no nos deben hacer olvidar los orígenes de Vista Alegre, que tan bien nos narran en estas páginas Dolores, Matilde, Josefina, Rosalía, Matilde y María. Ellas aprendieron a querer a su barrio y a luchar por él, muchas veces desde la dificultad que implica migrar desde ciudades y pueblos tan alejados. Y, no lo olvidemos, desde la dificultad añadida de ser mujeres inquietas e implicadas, en un momento en el que ese ímpetu no siempre estaba bien visto. Hablamos de mujeres que levantaron sus casas, que trabajaban –fuera o en el hogar–, que cuidaban de sus familiares y aun así buscaban tiempo para arrimar el hombro, luchar por su barrio y defender sus derechos.

Ellas también han sido las protagonistas de las luchas vecinales que hoy nos dejan unas fiestas referentes en la ciudad, un barrio urbanizado, con calles renovadas, más accesibles, más amables, más verdes y con equipamientos que dan vida al barrio. En definitiva, conquistas en las que ellas también han sido las protagonistas como veréis en las líneas de estas memorias.

La memoria histórica, y en especial explicada por sus protagonistas, nos ayuda a responder a menudo a muchos porqué, a conocer la historia de los barrios que habitamos y a redescubrir nuestros orígenes, algo imprescindible para encaminar el futuro. Un futuro en el que las nuevas generaciones tenemos la obligación de proteger el legado de estas luchadoras incansables, que lo siguen siendo a día de hoy. Este libro es, de alguna manera, nuestro pequeño homenaje para agradecerles su enorme contribución al desarrollo de nuestros barrios y de su gente. ¡Gracias!

Del bloqueo a la esperanza

No cada día tienes la suerte de vivir en primera persona un día histórico. El pasado 8 de enero fui testigo directo de cómo el Congreso daba luz verde al primer gobierno de coalición de la historia reciente de España. Por fin poníamos punto final a meses y meses de bloqueo político y veíamos que era posible lo que hacía tiempo que repetíamos: que existe una mayoría favorable a un gobierno progresista que trabaje al servicio de la gente común.

Aunque no lo parezca, ahora empieza el trabajo más difícil. Ahora toca trabajar cada día desde el gobierno para demostrar que se pueden poner en el centro de la política las necesidades reales de la gente. Hará falta escuchar las propuestas y críticas de la calle, negociar, ceder y sacar adelante proyectos que beneficien a la mayoría. Y es que cada mes gobernando será un mes ganado a la intolerancia y al retroceso.

Mientras en todo el mundo crece el totalitarismo y los discursos del miedo, aquí la ciudadanía nos ha dado la oportunidad de hacer frente a los retos económicos y sociales de la globalización desde una perspectiva solidaria, feminista y justa con los más vulnerables. No la desaprovechemos. Porque la mejor manera de frenar las consignas racistas es reforzando nuestro estado de bienestar y el mejor mecanismo para combatir los negacionistas del cambio climático y la violencia machista es haciendo políticas valientes y con resultados cuantificables.

En Castelldefels estamos de enhorabuena. Los gobiernos de coalición y los aires de cambio que llegaron a nuestro ayuntamiento hace más de cuatro años se extienden por todas partes. Finalmente tenemos unos interlocutores en el Estado que se toman seriamente el municipalismo y los problemas que arrastramos las ciudades. Este gobierno de coalición será clave para desencallar cuestiones que afectan y mucho a nuestros vecinos y vecinas. Hablo de temas como la regulación de los alquileres, la mejora de nuestras estaciones
ferroviarias, la lucha contra la ludopatía –sobre todo entre los más jóvenes–, el papel de la universidad en nuestro territorio o la inclusión del dentista a la sanidad pública. Ya hemos recuperado la ilusión y la esperanza, ahora toca empezar a recuperar nuestros derechos.

Por fin, gobierno de coalición progresista

El 2020 ha empezado con una noticia esperanzadora: por fin tenemos gobierno en el Estado. Dejamos de ser la excepción de Europa y pasamos a tener el primer gobierno de coalición desde la recuperación de la democracia. Podemos decir con orgullo que ayuntamientos como el de Castelldefels llevan años marcando el camino, apostando por la cultura del pacto y por el entendimiento de las izquierdas. Ya era hora que estos aires de cambio llegaran también al Estado.

Salimos de una etapa de bloqueo y ahora toca hacer política, poniendo las instituciones al servicio de la gente. Para los vecinos de Castelldefels es una buena noticia que haya por fin un gobierno que pueda dar respuesta a temas vitales como la emergencia climática, el diálogo en Cataluña o la subida del salario mínimo y las pensiones.

Ya tenemos un interlocutor a Madrid con quien tratar las cuestiones que más nos preocupan, como las subidas incontroladas del alquiler, que expulsan a las familias de nuestra ciudad y amenazan la ciudad para todo el mundo que defendemos. Castelldefels es la séptima ciudad más cara de España y la tercera de Cataluña. El Ayuntamiento hará en este mandato una importante apuesta por la vivienda social, pero será del todo insuficiente si no se pone en marcha la regulación de los alquileres que llevamos años reclamando. Tenemos que seguir los pasos de ciudades como Berlín, París y Nueva York o vivir en Castelldefels acabará siendo un lujo al alcance de unos pocos.

El camino que el PSOE y Unidas Podemos emprenden ahora no será fácil ni será perfecto, pero estoy muy segura de que merecerá la pena. Este gobierno progresista nace con enemigos muy poderosos que lo intentarán hacer tambalear. Es por eso que la gente común tendremos que defenderlo con toda la valentía. Celebramos que hemos recuperado la esperanza y deseemos a este nuevo ejecutivo aciertos, que serán los éxitos de todas nosotras.